Una nueva filtración de correos electrónicos conecta al financiero convicto Jeffrey Epstein con pilares del ecosistema cripto y de Bitcoin: una inversión millonaria en el intercambio Coinbase y una conversación con el sucesor de Satoshi Nakamoto.
La publicación de nuevos documentos por parte del Departamento de Justicia de EE. UU. ha arrojado luz sobre los intereses y contactos del ya fallecido Jeffrey Epstein en el mundo de las tecnologías emergentes. Los correos electrónicos, conocidos como «Epstein Files», revelan que el financiero, convicto por delitos sexuales, no solo fue un inversionista temprano en la plataforma de intercambio de criptomonedas Coinbase, sino que también estableció contacto con Gavin Andresen, la persona a la que Satoshi Nakamoto traspasó el desarrollo de Bitcoin, justo antes de una importante reunión de este con la CIA. Estas revelaciones pintan un cuadro de un Epstein activamente interesado en la criptografía y sus actores más influyentes hace más de una década.
Una inversión de 3 millones en Coinbase con el conocimiento de su cofundador
Según los correos electrónicos fechados en diciembre de 2014, Jeffrey Epstein realizó una inversión de 3 millones de dólares en Coinbase. La operación fue organizada por Brock Pierce, cofundador de Tether, y su firma de capital de riesgo, Blockchain Capital. La participación se adquirió en una ronda de financiación que valoraba a Coinbase en 400 millones de dólares, una cifra que contrasta radicalmente con la valoración actual de la empresa, que ronda los 51.000 millones.
La documentación indica que Fred Ehrsam, cofundador de Coinbase, estaba personalmente al tanto de que la inversión se realizaba en nombre de Epstein. En un intercambio de correos, Ehrsam preguntó sobre la posibilidad de reunirse con Epstein en Nueva York para discutir el acuerdo, sugiriendo una disponibilidad entre el mediodía y las 3 p.m. de ese mismo día. Poco después, Brad Stephens, de Blockchain Capital, confirmó a Ehrsam que procedieran con la inversión, y los datos para la transferencia bancaria se enviaron de inmediato a un asistente de Epstein.
Esta inversión se produjo más de seis años después de que Epstein fuera condenado en 2008 por procurar una menor para la prostitución y solicitar los servicios de una prostituta, y mientras figuraba como delincuente sexual registrado. Los correos también muestran que Epstein consultó sobre esta oportunidad con Reid Hoffman, cofundador de LinkedIn, quien le aconsejó que probablemente no invertiría.
El contacto de Epstein con el desarrollador de Bitcoin antes de una reunión en la CIA
En un episodio separado pero igualmente significativo, los correos revelan que Epstein buscó contacto con figuras centrales de Bitcoin en 2011. El 6 de junio de ese año, el periodista tecnológico Jason Calacanis respondió a un correo de Epstein prometiéndole pasarle la información de contacto de «los chicos de Bitcoin». Esta solicitud se produjo en un momento de explosión de interés por la criptomoneda, cuyo precio había subido un 8.000% en los primeros seis meses del año.
El objetivo de Epstein era específicamente Gavin Andresen, a quien Satoshi Nakamoto había designado personalmente como desarrollador principal y custodio del código de Bitcoin antes de desaparecer. El 12 de junio de 2011, Epstein escribió directamente a Andresen solicitando una llamada telefónica. Esta comunicación ocurrió apenas dos días antes de que Andresen cumpliera con un compromiso polémico y muy comentado en la comunidad: una charla sobre Bitcoin en la sede central de la CIA en Langley, programada para el 14 de junio.
La secuencia de eventos genera preguntas inevitables. Satoshi Nakamoto había anunciado su retirada el 26 de abril de 2011, un día después de que Andresen revelara públicamente su intención de hablar en la CIA. Existe una especulación generalizada de que Nakamoto no veía con buenos ojos que se atraera la atención gubernamental hacia el proyecto. Si la conversación entre Epstein y Andresen versó sobre la inminente reunión en la CIA es algo que los correos, que solo mencionan el deseo de hablar por teléfono, no aclaran, dejando el asunto en el terreno de la coincidencia temporal.
Implicaciones y un patrón de interés en la criptografía
Estas revelaciones sitúan a Epstein en dos puntos de inflexión críticos para la industria de las criptomonedas. Por un lado, su inversión en Coinbase se produjo en una fase temprana de una empresa que acabaría definiendo el acceso minorista a los activos digitales. Por otro, su intento de contactar con Andresen ocurrió en los albores de Bitcoin, cuando su creador acababa de desaparecer y el proyecto navegaba por aguas inexploradas en cuanto a su relación con las autoridades.
Los documentos muestran además un interés sostenido. Epstein también invirtió en Blockstream, otra empresa relevante en el espacio, y en 2018 vendió la mitad de su participación en Coinbase de vuelta a Blockchain Capital por casi 15 millones de dólares, quintuplicando su inversión inicial en menos de cuatro años, mientras conservaba el resto de las acciones.
Estas conexiones, aunque no implican irregularidades por parte de los empresarios de criptomonedas, añaden una capa compleja a la historia temprana de la industria. Ilustran cómo una figura notoriamente problemática y bien conectada identificó y trató de involucrarse con tecnologías disruptivas en su misma fase embrionaria, buscando acceso tanto al corazón técnico del proyecto Bitcoin como a su futuro comercial en forma de intercambios.
Para más información y contexto, puedes consultar:
- Wikipedia: Bitcoin – Para entender los fundamentos de la primera criptomoneda.
- Wikipedia: Coinbase – Para conocer la historia del mayor intercambio de criptomonedas de EE.UU.
- Departamento de Justicia de EE.UU. – Fuente oficial de los documentos publicados.
También puede interesarte:
Nota: El precio actual de Bitcoin es altamente volátil. Para una cotización en tiempo real, se recomienda consultar un agregador de mercados fiable como CoinMarketCap o CoinGecko.
