Una batalla sin precedentes entre la Casa Blanca y la Reserva Federal (Trump y Powell) pone en jaque la independencia monetaria de EE.UU., mientras los mercados, incluido el cripto, navegan en aguas de extrema incertidumbre.
El sistema financiero global se encuentra bajo una tensión inusual. Una investigación criminal del Departamento de Justicia contra Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, ha destapado una guerra política de alto voltaje con el presidente Donald Trump. La acusación central es grave: la investigación sería una represalia por la negativa de Powell a doblegarse a las presiones de Trump para recortar las tasas de interés de manera artificial.
Este enfrentamiento, que ha movilizado a banqueros centrales de todo el mundo y ha generado advertencias de economistas de peso, ya está teniendo repercusiones tangibles en los mercados, donde Bitcoin lucha por mantener su fortaleza ante la salida de capitales institucionales.
El corazón de la investigación: presión política sobre las tasas
Según ha denunciado el propio Powell en un mensaje en video, la investigación, que técnicamente se centra en las renovaciones de la sede de la Fed en Washington D.C. y en su testimonio ante el Congreso, es en realidad la consecuencia directa de su negativa a manipular la política monetaria para favorecer los intereses políticos de Trump. El expresidente ha sido un crítico feroz y público de Powell, a quien ha culpado por no reducir agresivamente los tipos para abaratar el pago de la deuda federal, llegando incluso a amenazar con su destitución.
«Nadie está por encima de la ley, pero esta investigación debe verse en el contexto de la presión continua», afirmó Powell, subrayando que su mandato es establecer las tasas basándose en datos económicos, no en órdenes ejecutivas. Esta postura ha convertido el caso en un precedente crucial para el futuro de la autonomía de los bancos centrales.
Un frente global: los bancos centrales salen en defensa de Powell ante Trump
La gravedad del momento ha traspasado fronteras. En una muestra de solidaridad inédita, los máximos responsables de instituciones como el Banco Central Europeo (Christine Lagarde), el Banco de Inglaterra (Andrew Bailey) y los bancos centrales de Brasil, Suiza, Canadá y Australia, entre otros, han emitido una declaración conjunta apoyando a Powell. El mensaje es claro y contundente: la independencia de los bancos centrales es un pilar no negociable para la estabilidad financiera mundial.
El comunicado expresa la «más alta estima» por la integridad de Powell y advierte que la politización de la política monetaria erosiona la confianza y daña la economía global. Este respaldo masivo internacional eleva el conflicto a un nivel geopolítico, señalando que lo que está en juego es un principio fundamental del sistema económico moderno.
La voz de la experiencia: Yellen y economistas lanzan la alarma
Janet Yellen, expresidenta de la Fed y exsecretaria del Tesoro, ha sido una de las voces más críticas, calificando la investigación de «extremadamente chilling» (aterradora o paralizante). Yellen, que conoce de primera mano las presiones políticas sobre la Fed, defendió la integridad de Powell y afirmó que las probabilidades de que haya mentido al Congreso son «cero».
Economistas prominentes como Justin Wolfers han descrito la situación como una «contraofensiva directa contra la presión ejecutiva», con Powell «yendo a la guerra» para proteger la institución. Las advertencias son graves: desde riesgos de hiperinflación hasta la comparación con prácticas propias de economías con instituciones débiles. Ex presidentes de la Fed como Ben Bernanke y Alan Greenspan también han mostrado su preocupación.
Bitcoin, víctima colateral de la tormenta institucional
Mientras el establishment financiero tradicional libra esta batalla, el mercado de criptomonedas recibe el impacto de la incertidumbre. Bitcoin, que actualmente cotiza con dificultades por debajo de los 94.000 dólares y ha llegado a caer bajo los 92.000, muestra una debilidad preocupante. La narrativa de activo refugio se pone a prueba frente al repunte del dólar y los máximos históricos del oro y la plata.
Los datos son elocuentes: los fondos cotizados (ETFs) de Bitcoin al contado han registrado salidas netas superiores a los 1.380 millones de dólares en apenas cuatro sesiones, un claro indicio de que el interés institucional se está enfriando. Además, el mercado de futuros refleja escepticismo, con una tasa base que se mantiene en un nivel neutral del 5%, muy lejos del 10% que suele asociarse a un bull market sólido. A pesar de las continuas compras agresivas de compañías como MicroStrategy, la falta de un impulso convincente sugiere que el camino hacia nuevos máximos será arduo en este clima de desconfianza.
Un futuro cargado de incógnitas
El desenlace de esta crisis institucional es impredecible. Trump ha negado conocer los detalles de la investigación, pero su historial de ataques a la Fed alimenta las dudas. Se especula con que podría nominar a un aliado como Kevin Hassett para suceder a Powell, un movimiento que consolidaría la influencia política sobre el banco central.
La situación plantea preguntas cruciales: ¿Puede la Fed mantener su independencia frente a una presión política tan intensa? ¿Cómo reaccionarán los mercados si la política monetaria se percibe como politizada? Por ahora, la combinación de esta batalla, una inflación persistente y un mercado laboral resiliente está retrasando las esperadas bajadas de tasas, creando un entorno complejo donde activos como Bitcoin buscan, sin éxito claro, un nuevo impulso.
Para más información
- Sitio oficial de la Reserva Federal (Federal Reserve)
- Banco Central Europeo (European Central Bank)
- Banco de Inglaterra (Bank of England)
- Bitcoin – Wikipedia
