La presión gubernamental impulsa la mayoría de los casos de ‘debanking’ en EE.UU., según informe
Un análisis del Cato Institute revela que las intervenciones del gobierno de EE.UU. son el principal motor detrás del cierre de cuentas bancarias o «debanking», afectando tanto a empresas como a particulares.
La mayoría de los casos de cierre de cuentas bancarias en EE.UU., conocidos como ‘debanking’, se originan por presión gubernamental y no por políticas internas de las propias instituciones financieras. Así lo revela un informe reciente del Cato Institute, un think tank estadounidense.
Nicholas Anthony, analista del Cato Institute, detalla en su reporte que el ‘debanking’ puede manifestarse de diversas formas: por motivos religiosos o políticos, cuando una entidad cierra cuentas basándose en creencias o afiliaciones; operacional, cuando el cierre responde a que el cliente ya no es de interés para el banco; o gubernamental, cuando el gobierno ejerce presión para que se cierren cuentas específicas.
“Si bien las narrativas mediáticas y políticas a menudo atribuyen estos cierres a discriminación política o religiosa, este estudio encuentra que la mayoría de los casos de ‘debanking’ provienen de la presión gubernamental”, afirmó Anthony.
Las dos caras del ‘debanking’ en EE.UU.
El informe distingue dos modalidades de ‘debanking’ gubernamental: directa, mediante órdenes o cartas oficiales para el cierre de cuentas; e indirecta, a través de regulaciones y legislaciones que obligan a las instituciones a tomar esta medida. Como ejemplo de acción directa, Anthony cita las cartas enviadas por la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC) a las instituciones financieras, ordenándoles cesar actividades relacionadas con criptomonedas.
“Además, la agencia no proporcionó un cronograma ni seguimiento a esas instituciones financieras. Por lo tanto, en la práctica, estas cartas fueron efectivamente órdenes de terminación”, añadió el analista.
El informe también menciona que figuras prominentes del sector financiero, como Jamie Dimon, CEO de JPMorgan, han negado cerrar cuentas por motivos religiosos o políticos, aunque admiten que ambas facciones políticas en EE.UU. presionan a los bancos. Casos como el del CEO de Strike, Jack Mallers, quien acusó a JPMorgan de cerrar sus cuentas personales sin explicación, o el de Houston Morgan de ShapeShift, evidencian la problemática.
El Congreso, clave para erradicar el ‘debanking’
Para abordar esta situación, el informe sugiere que el Congreso de EE.UU. debe tomar medidas más contundentes. Entre ellas, se propone la reforma de la Ley de Secreto Bancario (Bank Secrecy Act), la derogación de leyes de confidencialidad y el fin permanente de la regulación de riesgo reputacional.
“Hacerlo reduciría los incentivos para el ‘debanking’, expondría cuán generalizado se ha vuelto y eliminaría las herramientas que el gobierno ha utilizado para presionar a los bancos y otras instituciones financieras”, concluye Anthony.
El analista enfatiza que si el Congreso desea ofrecer alivio y reducir el fenómeno del ‘debanking’, es hora de eliminar la confidencialidad que ha envuelto el sistema, retirar la regulación de riesgo reputacional y reformar el régimen de la Ley de Secreto Bancario, que ha convertido a las instituciones financieras en investigadores policiales.
