Tras un primer trimestre que sorprendió al mercado, los datos de abril revelan una grieta profunda en la economía china. La demanda doméstica se desploma, obligando a los estrategas a reevaluar el futuro del gigante asiático.
Los analistas de Standard Chartered han emitido una advertencia crítica sobre la situación económica de China en abril. Aunque el crecimiento del primer trimestre (Q1) superó las expectativas iniciales, la realidad de la demanda interna es mucho más sombría. Los estrategas advierten que la demanda doméstica se ha debilitado nuevamente, impulsada por una clara desaceleración tanto en el consumo de los hogares como en la inversión empresarial.
Exportaciones: El único salvavidas temporal
Mientras el mercado interno se enfría, el exterior ofrece un respiro. Las exportaciones han superado las estimaciones del mercado, actuando como el único pilar que sostiene la producción industrial. Sin embargo, esta dependencia externa es frágil. La refluencia actual, que mantiene ciertos precios estables, no parece ser un fenómeno orgánico del consumo chino, sino una consecuencia de factores globales.
Según los informes, esta refluencia ha sido impulsada principalmente por el auge de la inversión en Inteligencia Artificial y el conflicto geopolítico en Oriente Medio, que han disparado los precios globales de las materias primas. Es un efecto rebote global que China está aprovechando, pero que no garantiza una recuperación estructural de su economía doméstica.
El gobierno busca frenar la caída
Ante el enfriamiento de las ventas minoristas y la inversión en activos fijos (FAI), el gobierno chino parece estar a punto de acelerar la implementación de medidas fiscales en los próximos meses. El objetivo es estabilizar la inversión y evitar una caída más pronunciada. No obstante, los analistas dudan de que estas medidas sean suficientes para revertir la tendencia de desaceleración que ya se ha consolidado en abril.
La clave para la estabilidad de los mercados globales, incluyendo los criptoactivos y las materias primas, residirá en si China puede mantener sus exportaciones mientras intenta reactivar su motor interno sin recurrir a políticas monetarias demasiado agresivas.
