Los mercados globales reaccionan con compras defensivas mientras Washington prepara nuevos impuestos que podrían elevar los costos hasta un 30%.

En una jornada marcada por la tensión geopolítica, el mercado internacional del cobre ha experimentado un movimiento sin precedentes. Los operadores de las principales bolsas de futuros, incluyendo Comex y LME, han visto dispararse los precios ante la inminente aplicación de nuevas medidas arancelarias por parte de Estados Unidos.

El impacto de la Sección 232 en los precios

Una investigación activa bajo la Sección 232 sobre las importaciones de cobre ha generado un efecto dominó en la cadena de suministro global. Los analistas estiman que el arancel actual del 15%, vigente desde enero de 2027, podría subir drásticamente hasta un 30% para 2028. Esta incertidumbre ha forzado a los inversores a adoptar una postura defensiva, acumulando activos físicos antes de que las regulaciones nuevas entren en vigor.

Las cifras reflejan la magnitud del movimiento: se han registrado volúmenes superiores a las 695.000 toneladas cortas en Comex y más de 225.000 toneladas métricas en LME y Shanghái, alcanzando una cotización histórica de aproximadamente 14.527,50 dólares por tonelada.

Macroeconomía y volatilidad

Este fenómeno no es aislado; forma parte de un contexto macroeconómico más amplio donde la política comercial de EE.UU. actúa como un catalizador de volatilidad. La combinación de importaciones récord y amenazas fiscales está redefiniendo las expectativas de inflación y costos industriales a nivel mundial.

Mientras los mercados tradicionales buscan refugio en el metal rojo, el sector crypto observa cómo estos movimientos macroeconómicos pueden influir indirectamente en la liquidez global y la percepción del riesgo. La historia se repite: cuando las tensiones comerciales aumentan, la incertidumbre prima sobre la estabilidad.

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