Un empujón al precio del token principal activó el umbral del 91.5% y cerró 14 posiciones apalancadas en catorce minutos. Pendle sostiene que el oráculo hizo exactamente lo que debía.
Unos pocos trades en el mercado de rendimiento de Pendle bastaron para desencadenar liquidaciones por $36.1 millones en Morpho. El episodio, que cerró posiciones apalancadas en aproximadamente catorce minutos, no fue un exploit ni un fallo de código: fue un mecanismo funcionando tal y como estaba diseñado, sobre una estructura de mercado que no aguantaba el tamaño de lo que colgaba de ella.
La mecánica del colapso
El detonante fue una estrategia de rendimiento en bucle apoyada en una asimetría estructural: el mercado de préstamos de Morpho era mucho más grande que la piscina de precios de Pendle que lo alimentaba. Un comprador de tokens de rendimiento adquirió 5.4 millones de tokens principales y empujó el precio del token principal, con el rendimiento implícito situándose en el 20%.
Ese desplazamiento bastó para cruzar el umbral de liquidación del 91.5% programado en el protocolo. A partir de ahí, la cascada fue automática: 33 eventos de liquidación, 14 posiciones apalancadas cerradas forzadamente y $36.14 millones de deuda repagada. La mayor de todas dejó una pérdida de $13.01 millones.
Dónde se concentró el daño
El grueso del episodio se concentró en el mercado de USDC, con $35.19 millones liquidados, frente a los $956,000 del mercado de USDT. En el proceso se incautaron 38.6 millones de tokens principales como colateral. Pendle, por su parte, registró $91,863 en tarifas durante el evento, con un TVL de $1.18 mil millones según DefiLlama.
El mercado reaccionó con una caída contenida: PENDLE retrocedió un 4.3% hasta los $1.74 y MORPHO un 5% hasta los $2.52, de acuerdo con datos de CoinGecko.
La respuesta de Pendle
Frente al ruido, Pendle se mantuvo firme en su defensa técnica. Según recoge The Defiant, el protocolo afirmó que "the oracle for this market was set up correctly and functioned as intended" —el oracle de este mercado se configuró correctamente y funcionó como estaba previsto— y añadió que "this was not a misconfiguration, despite the unfortunate outcome": no hubo mala configuración, pese al desenlace.
El matiz más incómodo llegó del análisis posterior. El investigador 0scar señaló que "liquidator and YT buyer are the same entity, because the liquidator paid for the buyer's gas multiple times": el liquidador y el comprador de tokens de rendimiento serían la misma entidad, algo que se deduce de que el primero pagara el gas del segundo en varias ocasiones.
La lectura
El episodio no describe un protocolo roto, sino algo más incómodo de arreglar: un mercado de préstamos construido sobre una fuente de precios más pequeña que las posiciones que garantiza. Cuando el colateral se valora en una piscina que un solo actor puede mover, el umbral de liquidación deja de ser una red de seguridad y pasa a ser un botón al alcance de cualquiera con capital suficiente. Catorce minutos y $36.1 millones después, la pregunta ya no es si el oracle funcionó, sino para quién.