Con Bitcoin un 45% por debajo de su nivel de hace ocho meses y el hashprice partido a la mitad, los mineros que abrieron sus naves al cómputo de alto rendimiento cotizan al doble que los puros.
El mercado de criptomonedas atraviesa una corrección severa: Bitcoin ha perdido un 45% de su valor en ocho meses y cotiza en 64.677,79 dólares. La caída ha erosionado los márgenes de los mineros y ha disparado un ciclo de capitulación prolongado. Pero dentro de la misma industria hay dos historias muy distintas, y la diferencia la marca lo que cada empresa decidió hacer con sus almacenes de cómputo.
El gran giro hacia la IA y el HPC
La transición de la minería de Bitcoin hacia la inteligencia artificial (IA) y el cómputo de alto rendimiento (HPC) ha resultado rentable justo cuando la minería tradicional se contrae. Las empresas que adoptaron esa diversificación han duplicado sus valoraciones frente a los mineros puros, y acumulan contratos de IA/HPC por 70.000 millones de dólares.
"El giro hacia la IA y el cómputo de alto rendimiento parece haber sido una de las mejores decisiones de asignación de capital de la década", resume CoinShares. La razón es menos exótica de lo que parece: "al corazón de ambas industrias se requiere el mismo conjunto de habilidades: la capacidad de asegurar acuerdos de energía baratos para alimentar grandes almacenes de computación y obtener y mantener el equipo más eficiente".
Los números de la bifurcación
El hashprice, la métrica que mide cuánto ingresa un minero por capacidad de cómputo, ha caído de 63 dólares por PH/s el pasado julio a 31,80 dólares actuales. El hashrate de la red lo ha acusado con un retroceso del 21%, desde 1,14 zettahash por segundo hasta 900 exahash por segundo: máquinas que se apagan porque ya no cubren su coste eléctrico.
En bolsa, la brecha es igual de nítida. Los mineros con contratos de IA se negocian con múltiplos de valoración de 12,3 veces, frente a 5,9 veces de los mineros puros. TerraWulf, IREN y Cipher Digital han visto sus acciones más que duplicarse en un año. MARA Holdings, en el lado contrario, cae un 40% en el mismo periodo.
Riot y Anthropic, el caso de manual
El ejemplo más citado es Riot Platforms. Su contrato con Anthropic, valorado en 9.100 millones de dólares, acompaña una revalorización de la acción desde 3 hasta 20 dólares en cuatro años. La lógica encaja con el diagnóstico de CoinShares: la energía barata y el hardware eficiente dejaron de ser una ventaja exclusiva del bitcoin para convertirse en la puerta de entrada al negocio de la infraestructura de IA.
¿El fin de la minería tradicional?
No necesariamente. Según CoinShares, un regreso de BTC a su máximo histórico podría revivir la minería tradicional y devolver el hashprice a niveles rentables. El problema es el punto de partida: con Bitcoin en 64.677,79 dólares, el camino de vuelta es largo.
La lección que deja este ciclo es incómoda para los puristas: la especialización absoluta es un riesgo. Mientras la demanda de infraestructura para IA sostenga los contratos, el mercado seguirá pagando el doble por los operadores capaces de vender su cómputo a dos clientes distintos.