David Schwartz, CTO Emeritus de Ripple, responde a los puristas del spam con una tesis incómoda: si los recursos de la red se pagan con tarifas reales, las restricciones artificiales sobran.

El detonante es concreto. Tras el fracaso de la bifurcación BIP-110, diseñada para limitar el hinchazón de datos en la cadena, la red Bitcoin se inundó con bloques deliberadamente pesados, cargados de inscripciones de NFT y scripts personalizados. La respuesta del sector purista fue inmediata: para ellos, esos bloques son spam y la red necesita reglas que lo impidan.

David Schwartz, CTO Emeritus de Ripple, discrepa. Su veredicto sobre el asunto cabe en cuatro palabras: doesn't matter one bit.

La tarifa como único filtro legítimo

El argumento de Schwartz es económico, no técnico. Si alguien paga por el espacio que ocupa, ese espacio le pertenece durante ese bloque, sea cual sea el contenido. Bajo esa lógica, las restricciones artificiales resultan innecesarias, porque el precio ya cumple la función de filtro: quien quiera inscribir datos pesados tendrá que competir por ellos en el mercado de tarifas y asumir el coste.

Su formulación es directa: Bitcoin will remain neutral as long as its resources are paid for with real money. La neutralidad, en esta lectura, no depende de qué se escribe en la cadena, sino de que nadie obtenga espacio gratis.

Escepticismo extremo hacia la vía de la bifurcación

Schwartz expresa extreme skepticism hacia las soluciones que pretenden atajar el problema mediante reglas técnicas rígidas. El razonamiento es que un límite impuesto por consenso social no elimina la demanda de espacio: solo la desplaza, y de paso obliga a la red a decidir qué transacciones son legítimas y cuáles no, justo lo contrario de la neutralidad que se dice defender.

La avalancha de bloques pesados que siguió al fracaso de BIP-110, visible en la cadena en torno al bloque 962266, funciona aquí como demostración práctica más que como anomalía: los bloques se llenaron porque alguien pagó por llenarlos.

Una tensión que la red no ha resuelto

El choque de fondo sigue abierto. De un lado, quienes ven en la inscripción masiva de NFT y scripts personalizados una degradación del propósito original de Bitcoin y buscan frenarla por la vía del protocolo. Del otro, quienes —como Schwartz— sostienen que el mercado de tarifas ya es el mecanismo de control y que añadir límites arbitrarios introduce criterios de valor donde antes solo había precio.

BIP-110 fracasó, la red siguió operando y los bloques pesados siguieron llegando. Para el CTO Emeritus de Ripple, eso no es un síntoma de fallo: es exactamente el sistema funcionando como se diseñó.

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