Los mercados de predicción apuestan a que los datos de julio confirmen la tendencia a la baja iniciada en junio, aunque la Reserva Federal aún tenga sus dudas.

El calendario económico de Estados Unidos se ha vuelto una carrera contra el reloj para la Reserva Federal. Con la decisión de tipos de interés para septiembre a la vuelta de la esquina, cada dato de inflación se convierte en una bomba de relojería. Según las últimas estimaciones de los mercados de predicción de Kalshi, la inflación de julio podría sorprender al mercado al situarse por debajo del consenso actual.

Un consenso bajo presión

El consenso de Dow Jones sitúa la inflación general para julio en el 3.4%, mientras que la inflación subyacente se espera en el 2.5%. Sin embargo, las probabilidades implícitas en los contratos de Kalshi cuentan una historia diferente. Existe un 55% de probabilidad de que la inflación general no supere el 3.3%, y solo un 15% de que cruce la barrera del 3.4%.

Este optimismo del mercado se basa en la tendencia observada en junio, donde la inflación general cayó un 0.4% mes a mes. El motor principal de esta desaceleración fue el sector energético, cuyos precios se desplomaron, arrastrando la media general hacia abajo. Si esta tendencia se mantiene, la inflación subyacente podría quedarse cerca del 2.4%, acercándose peligrosamente a la meta del 2% de la Fed.

La ecuación de septiembre

La Fed no solo mira los números, sino la percepción de los mismos. Si los datos de julio confirman la caída impulsada por la energía, la presión política para un recorte de tasas en septiembre aumentará exponencialmente. Sin embargo, los mercados de predicción también muestran cautela: hay un 47% de probabilidad de que la inflación subyacente supere el 2.4%, lo que sugiere que el núcleo de precios sigue siendo resiliente.

Para el activo digital, esta es una bifurcación crítica. Una confirmación de la baja inflación podría desbloquear el capital institucional esperando en los ETFs, mientras que cualquier rebote en la energía podría congelar la liquidez hasta el próximo ciclo de datos. El mercado está apostando a que la energía seguirá siendo el héroe silencioso de la inflación estadounidense.

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