El Fondo Monetario Internacional ha publicado un documento crítico señalando que en Brasil los flujos de activos digitales han superado en volumen a los canales financieros tradicionales, planteando un desafío sin precedentes para la estabilidad macroeconómica.

Un ecosistema retail que desafía las estadísticas

Brasil se ha consolidado como uno de los mercados emergentes con mayor penetración de activos digitales en América Latina. Desde 2019, la Receita Federal ha recopilado datos sobre transacciones con fines fiscales, pero el organismo internacional considera que este perímetro de reporte es insuficiente en relación con la escala real de los flujos. El caso brasileño se presenta como un ejemplo paradigmático para el desarrollo de estándares internacionales, dado su ecosistema retail tan desarrollado.

El documento del #IMF señala que el crecimiento de estas transferencias representa riesgos directos para la estabilidad financiera y para la efectividad de las políticas de gestión de flujos de capital. El marco regulatorio actual no está calibrado para rastrear y clasificar sistemáticamente estos flujos, lo que reduce drásticamente la capacidad de las autoridades para medir la exposición del sistema financiero.

La llamada a la cooperación internacional

Para mitigar estos riesgos, el organismo propone expandir las obligaciones de reporte obligatorio para los intermediarios y mejorar la cooperación entre el Banco Central do Brasil y las plataformas de intercambio. Sin embargo, el documento no establece ninguna fecha límite para la adopción de las medidas recomendadas ni especifica sanciones por incumplimiento, lo que deja la implementación en manos de la voluntad política local.

Esta situación refleja una tendencia más amplia donde varios países en desarrollo registran volúmenes de transferencias que caen fuera de las estadísticas convencionales de balanza de pagos, dificultando que los bancos centrales calibren medidas macroprudenciales adecuadas.

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