Las tensiones geopolíticas entre EE.UU. e Irán han provocado un shock en los mercados energéticos, impulsando el precio del crudo y generando un clima de incertidumbre que preocupa a los estrategas financieros.

Los mercados financieros globales han sufrido un golpe severo tras conocerse que el precio del petróleo Brent ha experimentado un aumento del 9.59% en una sola jornada, alcanzando los 83.30 dólares por barril. Este movimiento, que representa la subida más aguda desde marzo de 2020, ha sido el detonante de una nueva ola de preocupación por la estagflación, un escenario económico temido donde la inflación sube mientras el crecimiento se estanca.

Según los últimos análisis de Deutsche Bank, el catalizador de esta volatilidad es el resurgimiento de las tensiones en la región del Estrecho de Ormuz. La retórica extrema del Presidente Trump respecto a posibles peajes o bloqueos en esta ruta crítica ha hecho que los mercados y los clientes se pongan nerviosos, anticipando un escenario de escasez y precios elevados.

El impacto en los mercados de bonos y acciones

La subida del crudo no ha sido un evento aislado; ha tenido un efecto dominó en todo el sistema financiero. Los mercados de bonos, tanto en EE.UU. como en Europa, han visto caer sus precios a medida que los inversores recalculan las expectativas de inflación. Si los tipos de interés se mantienen altos para combatir el encarecimiento de la energía, el coste de endeudamiento para las empresas y los consumidores aumentará, lo que presiona a la baja a los mercados de acciones.

El Comando Central de EE.UU. ha confirmado que reanuda el bloqueo a Irán a las 4pm del viernes, lo que deja poco margen para una desescalada inmediata. Aunque Trump suele comenzar con posiciones negociadoras extremas, el mero espectro de estas medidas es suficiente para mantener la volatilidad en los activos de riesgo.

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