Coinbase, la mayor bolsa de criptomonedas de Estados Unidos, se opone por segunda vez al proyecto de ley Clarity Act, que busca establecer un marco regulatorio federal. El foco del conflicto está en las disposiciones que prohibirían pagar intereses por mantener stablecoins, un negocio clave para la compañía.
El largo camino hacia una regulación integral para las criptomonedas en Estados Unidos vuelve a tropezar con un obstáculo de peso. Coinbase, el exchange cotizado en bolsa más grande del país, ha comunicado a los senadores que no puede respaldar la versión actual del Clarity Act, según reveló Punchbowl News citando fuentes cercanas a las negociaciones. La compañía ya había rechazado un borrador previo en enero, descarrilando entonces la votación prevista en el Comité Bancario del Senado.
En el centro del desacuerdo está el tratamiento de los rendimientos de los stablecoins (criptomonedas estables). El borrador, fruto de un compromiso entre los senadores Thom Tillis (republicano) y Angela Alsobrooks (demócrata), prohibiría los rendimientos pasivos, es decir, aquellos que se generan simplemente por mantener el saldo. Solo se permitirían recompensas vinculadas a actividades como transacciones o pagos. La banca tradicional, que veía en estos rendimientos una amenaza para los depósitos tradicionales, impulsó esta diferenciación.
El negocio multimillonario del USDC en juego
La oposición de Coinbase no es ideológica, sino eminentemente económica. Según datos recogidos en las informaciones, la compañía generó alrededor de 1.350 millones de dólares en ingresos por stablecoins en 2025. Gran parte de esta cifra proviene de su acuerdo de distribución con Circle, la empresa emisora de USDC, la segunda stablecoin más grande del mercado con una capitalización de 78.600 millones de dólares.
El mecanismo es claro: por cada USDC mantenido en Coinbase, el exchange se queda con el 100% de los ingresos por los intereses de las reservas. Cuando el USDC está fuera de la plataforma, Coinbase y Circle se reparten las ganancias a partes iguales. En 2024, Circle pagó a Coinbase más de 900 millones de dólares en concepto de distribución. Una prohibición de los rendimientos pasivos eliminaría de raíz esta fuente de ingresos, lo que explica la firmeza de la postura de la compañía.
La reacción del mercado no se hizo esperar. Las acciones de Coinbase cerraron prácticamente planas tras la noticia, pero acumulan una caída del 41% en los últimos seis meses. Las acciones de Circle, por su parte, se desplomaron un 20% en una sola sesión, aunque analistas de Bernstein consideraron que la venta fue exagerada, argumentando que el modelo de negocio de Circle no se ve tan directamente afectado por la redacción actual de la ley.
Un pulso solitario de Coinbase y el riesgo de quedarse sin ley tumbando la Clarity Act
Coinbase se encuentra cada vez más aislada en su postura ante el proyecto de ley Clarity Act. Otros grandes actores del sector como Ripple, Andreessen Horowitz (a16z) y Kraken sí apoyan el proyecto de ley. La senadora Cynthia Lummis, una de las voces más influyentes en materia cripto, ha manifestado su deseo de proteger las recompensas de los stablecoins, pero también ha subrayado que “un compromiso bipartidista es necesario para que el Clarity Act salga adelante”.
El tiempo apremia. Tras el receso de Pascua que finaliza el 13 de abril, se espera que el Comité Bancario del Senado retome el debate en la segunda quincena de abril. Mayo marca el límite informal, ya que después la agenda se verá dominada por la campaña de las elecciones de medio mandato. Coinbase arriesga, con su presión máxima, a que la ley no se apruebe, dejando a la industria en un vacío regulatorio que a corto plazo protege su negocio, pero a largo plazo impide la claridad que necesita para crecer institucionalmente.
Mientras tanto, la tokenización avanza con otro ritmo
En un tono muy diferente, el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes celebró una audiencia sobre “Tokenización y el futuro de los valores”. Allí, tanto representantes de la industria cripto como de las finanzas tradicionales coincidieron en que los valores tokenizados deberían regirse por las mismas normas que los convencionales, viendo en la tecnología blockchain una oportunidad para modernizar los sistemas de registro.
Dos proyectos de ley analizados en esa sesión —la Modernizing Markets Through Tokenization Act y la Capital Markets Technology Modernization Act— cuentan con un respaldo transversal que contrasta con el estancamiento del Clarity Act. Mientras los rendimientos de los stablecoins generan un pulso de alta tensión, la tokenización parece encontrar amigos en ambos lados del espectro político.
En el momento de redactar este artículo, Bitcoin cotiza alrededor de los 69.000 dólares y las acciones de Coinbase rondan los 181 dólares, a la espera de los próximos movimientos en el Senado que determinarán el futuro regulatorio de la industria.
Referencias y enlaces externos
- Sitio oficial del Congreso de EE.UU. – Clarity Act
- Coinbase – Web oficial
- Circle – Emisor de USDC
- Wikipedia – Stablecoin
