La Fundación Ethereum ha presentado los detalles de su hoja de ruta para 2026, un año que se perfila como crucial para la evolución de la red. Con un enfoque puesto en la escalabilidad, la experiencia de usuario y la seguridad a largo plazo, Ethereum se prepara para un ciclo de actualizaciones más ágil y predecible, con el objetivo de consolidarse como una plataforma unificada tanto para finanzas descentralizadas como para nuevas fronteras como la inteligencia artificial.
Ethereum se encamina hacia una de sus fases de desarrollo más ambiciosas y coordinadas. La Fundación Ethereum ha desvelado su hoja de ruta para 2026, un plan que abarca desde cambios organizativos profundos hasta mejoras técnicas concretas. El objetivo es claro: transformar la red en una plataforma más cohesionada, donde la capa principal (L1) y las capas secundarias (L2) trabajen al unísono para ofrecer una experiencia fluida, rápida y segura a millones de usuarios.
Un nuevo ‘Platform team’ para unificar la red
La principal novedad organizativa es la creación del Platform team, un equipo dedicado a integrar la capa 1 de Ethereum (L1) con sus múltiples capas 2 (L2). El objetivo es que desarrolladores y usuarios finales perciban Ethereum no como un conjunto de piezas separadas, sino como una única plataforma coherente. Este equipo, formado en junio de 2025, trabajará para alinear la seguridad y el settlement de la L1 con la capacidad de procesamiento y la mejor experiencia de usuario (UX) que ofrecen las L2. La medida busca poner orden en un ecosistema L2 que, como demuestra el movimiento de Base hacia su propio stack, tiende a una creciente diversidad arquitectónica.
Para 2026, las prioridades son claras: transacciones más rápidas, ‘wallets’ o monederos más inteligentes que protejan al usuario, una interoperabilidad entre capas que reduzca la fricción al mover activos, y el inicio de los trabajos para una seguridad resistente a la computación cuántica, un objetivo a largo plazo pero que ya empieza a abordarse.
Dos actualizaciones anuales: llegan Glamsterdam y Hegotá
Abandonando el ritmo irregular del pasado, Ethereum adoptará a partir de 2026 un ciclo de dos grandes actualizaciones por año. Esto permitirá entregar mejoras de forma más constante y predecible, facilitando la planificación a desarrolladores y operadores de nodos. Para el próximo año ya están bautizadas las dos protagonistas.
En el primer semestre llegará Glamsterdam. Su foco será la eficiencia de la ejecución y la equidad en el mercado de comisiones. El cambio más destacado es la implementación de ePBS (Enshrined Proposer-Builder Separation) a través de la EIP-7732, que busca hacer más justa y transparente la construcción de bloques. Además, incluirá la EIP-7928 para permitir el procesamiento paralelo de transacciones, lo que mejorará el rendimiento bajo alta demanda, junto con otras optimizaciones de gas y manejo de datos.
La segunda mitad del año estará protagonizada por Hegotá, una actualización centrada en la sostenibilidad a largo plazo de los nodos. Su misión principal será abordar el crecimiento del estado de la red, allanando el camino para la futura implementación de los árboles Verkle (Verkle Trees), una tecnología clave para reducir los requisitos de almacenamiento de los nodos y así facilitar que más participantes puedan ejecutar uno.
Midiendo el éxito: métricas concretas para un futuro mejor
La hoja de ruta de Ethereum para 2026 no es solo una lista de deseos, sino que incluye métricas concretas para medir el éxito de las mejoras. En el frente de la escalabilidad, el objetivo es claro: aumentar el límite de gas por bloque hacia los 100 millones y más allá, lo que aumentaría drásticamente la capacidad de las L2 para publicar datos en la L1. El éxito también se medirá por la reducción de las comisiones en la red principal y por una mayor cuota de liquidaciones de L2 en la L1, lo que demostraría un círculo virtuoso entre capas.
La experiencia de usuario es otra prioridad medida. Se espera que las mejoras en la abstracción de cuentas y la interoperabilidad se traduzcan en una mayor adopción de ‘wallets’ más seguras e intuitivas. En el plano de la seguridad, la Fundación se ha fijado la ambiciosa meta de alcanzar una seguridad demostrable de 128 bits para las implementaciones de zkEVM a finales de 2026, un estándar elevado para la infraestructura de cero conocimiento.
Mientras tanto, el precio de Ethereum (ETH) cotiza en un entorno de mercado volátil, rondando los 1.950 dólares, un contexto que no altera los ambiciosos planes técnicos y operativos marcados por la Fundación para este año.
Mirando más allá: el papel de Ethereum en la IA descentralizada
La visión para 2026 trasciende lo puramente financiero. La Fundación Ethereum también está explorando el papel que la red puede jugar en el floreciente mundo de la inteligencia artificial descentralizada. Se están desarrollando planes para posicionar a Ethereum como la capa de liquidación para agentes autónomos de IA, un movimiento que ambiciona convertir a la red en el eje de una nueva economía digital donde máquinas y algoritmos interactúen de forma transparente y segura. Con un calendario de actualizaciones estructurado y unos objetivos técnicos ambiciosos, Ethereum busca demostrar que su madurez no está reñida con la innovación constante.
Para profundizar en la tecnología de Ethereum, puedes consultar su página en Wikipedia. Para información detallada sobre las propuestas de mejora (EIPs) y el trabajo de la Fundación, se recomienda visitar el sitio web oficial.
