El impulso legislativo para regular el mercado cript en Estados Unidos choca con un cambio de prioridades políticas y una batalla campal entre la industria cripto y la banca tradicional, dejando en espera la ansiada claridad regulatoria.
La tan esperada ley para establecer las reglas del juego del mercado cripto en Estados Unidos ha topado con un obstáculo inesperado. El Comité Bancario del Senado ha pospuesto «indefinidamente» una audiencia clave para debatir y votar el proyecto, conocida como ‘markup’, que originalmente estaba programada para mediados de enero. Según fuentes cercanas al proceso, la discusión no se reanudará hasta dentro de «varias semanas», posiblemente a finales de febrero o incluso marzo. Este retraso tiene dos causas principales: un cambio abrupto en la agenda legislativa hacia la crisis de vivienda y una guerra abierta entre gigantes de la criptografía como Coinbase y el poderoso lobby bancario tradicional.
La vivienda desplaza a las criptomonedas en la agenda del Senado
El impulso político detrás de la ley cripto se ha desviado temporalmente hacia un tema de mayor peso electoral: la asequibilidad de la vivienda. El presidente Donald Trump firmó el 20 de enero una orden ejecutiva titulada «Detener a Wall Street para que no compita con los compradores de viviendas de Main Street», destinada a evitar que grandes inversores institucionales acaparen viviendas unifamiliares. Ante la proximidad de las elecciones legislativas de medio término, los republicanos en el Senado, liderados por el presidente del Comité Bancario, Tim Scott, han decidido dar prioridad a legislar en torno a esta orden, desplazando otros asuntos.
«Homes are built for people, not for corporations», declaró Trump en el Foro Económico Mundial de Davos, subrayando la centralidad de este tema en su agenda de asequibilidad. Analistas políticos señalan que el costo de la vida es una preocupación máxima para los votantes, lo que explica este viraje estratégico, aunque algunos economistas dudan del impacto real de las medidas propuestas.
El hueso duro de roer: la batalla por los rendimientos de las stablecoins
Más allá del cambio de agenda, el proyecto de ley (conocido como ‘CLARITY Act’) tenía un problema de fondo que terminó por descarrilarlo: un profundo desacuerdo sobre el tratamiento de las ‘stablecoins’ o monedas estables. El conflicto estalló cuando Coinbase, una de las mayores exchanges de criptoactivos del mundo y un importante donante político, retiró públicamente su apoyo al borrador la semana pasada.
El meollo del asunto es una disposición que limitaría la capacidad de plataformas como Coinbase para ofrecer recompensas o rendimientos a los usuarios que mantengan stablecoins en sus cuentas. La industria bancaria tradicional ha presionado con fuerza por esta restricción, argumentando que, de lo contrario, se produciría una fuga masiva de depósitos bancarios hacia estos activos digitales, lo que socavaría su capacidad para conceder préstamos. La industria cripto, por su parte, acusa a los bancos de querer eliminar a toda costa una competencia incómoda.
«Preferimos no tener ningún proyecto de ley a tener uno malo», fue la tajante justificación de Brian Armstrong, CEO de Coinbase, una postura que generó malestar incluso dentro de la administración Trump. David Sacks, asesor de la Casa Blanca para IA y Cripto, instó desde Davos a buscar un compromiso, recordando que «un buen compromiso es cuando todos salen un poco insatisfechos».
Otro frente: el Comité de Agricultura avanza con su propia versión
Mientras el Comité Bancario se estanca, otro actor legislativo ha decidido seguir adelante. El Comité de Agricultura del Senado, que también tiene competencia en la materia a través de su supervisión de la Comisión de Comercio de Futuros (CFTC), publicó su propio borrador de ley de estructura de mercado el 21 de enero. Este comité tiene programada su propia audiencia de ‘markup’ para el 27 de enero.
Sin embargo, este avance viene con una importante salvedad: carece de consenso bipartidista. El senador republicano John Boozman, presidente del comité, reconoció que, a pesar de meses de negociación, «persisten diferencias en cuestiones políticas fundamentales» con los demócratas. Cualquier ley que finalmente avance deberá fusionar las versiones de ambos comités, un proceso que ahora parece más lejano y complejo.
Impacto en el mercado cripto y una carrera política contra reloj
La incertidumbre regulatoria suele ser un lastre para los mercados. Al momento de redactar este artículo, el precio de Bitcoin se ubica alrededor de los $88,920 dólares, mostrando una volatilidad moderada en un contexto de sentimiento de mercado cauteloso. Analistas como Geoffrey Kendrick de Standard Chartered mantienen pronósticos alcistas a largo plazo para Bitcoin, pero señalan que la claridad regulatoria es un factor clave para la adopción institucional.
El retraso también pone en riesgo la ventana de oportunidad legislativa. La administración Trump, considerada favorable a la industria, ha hecho de esta ley una prioridad. Patrick Witt, asesor de la Casa Blanca, advirtió en redes sociales que si el proyecto no avanza ahora, una futura versión impulsada por los demócratas podría ser «mucho peor». Existe el temor de que si la ley no se aprueba antes de las elecciones de noviembre, el panorama político posterior pueda ser mucho menos favorable para la industria cripto.
El camino hacia una regulación integral de los criptoactivos en Estados Unidos está resultando ser más largo y tortuoso de lo esperado. La pugna entre el viejo y el nuevo sistema financiero, sumada a los cálculos políticos de corto plazo, ha logrado frenar, al menos temporalmente, un hito legislativo que la industria lleva años reclamando.
Enlaces de interés para profundizar:
- Para entender el contexto regulatorio global en 2026, se puede consultar el informe de perspectivas de Sidley Austin.
- El comunicado oficial del Comité Bancario del Senado anunciando la audiencia de marcado original se encuentra en su página web oficial.
- Los detalles de la orden ejecutiva del presidente Trump sobre vivienda fueron recogidos por America’s Credit Unions.
