Los productos de inversión en activos digitales atrajeron 47.200 millones de dólares el año pasado, apenas un 3% por debajo del récord de 2024, marcando un giro estratégico del capital hacia un puñado de altcoins de gran capitalización.
El mercado de inversión institucional en criptoactivos y altcoins demostró una robustez notable en 2025, cerrando el año con entradas netas globales de 47.200 millones de dólares, según el informe anual de la gestora CoinShares.
Esta cifra, que se sitúa a apenas 1.500 millones del récord establecido en 2024, esconde una transformación profunda en las preferencias de los inversores. Mientras que Estados Unidos consolidó su liderazgo absoluto, Europa mostró un vigoroso resurgimiento.
Sin embargo, la historia principal fue la rotación masiva de capital: el flujo hacia Bitcoin se enfrió significativamente, y los grandes beneficiarios fueron Ethereum, XRP y Solana, que multiplicaron sus entradas de manera exponencial, señalando una nueva fase de madurez y selectividad en el mercado.
Geografía del capital: EE.UU. domina, pero Europa resurge
El mapa de los flujos de inversión confirmó el papel hegemónico de Estados Unidos, que concentró 42.500 millones de dólares de las entradas totales, aunque esto representó un descenso del 12% respecto al año anterior. No obstante, la sorpresa positiva llegó desde Europa.
Alemania, que en 2024 había registrado salidas netas, dio un vuelco espectacular atrayendo 2.500 millones de dólares. Canadá mostró una recuperación similar, pasando de salidas a entradas de 1.100 millones. Suiza, por su parte, mantuvo un crecimiento constante y moderado. Este repunte europeo sugiere una mayor confianza regulatoria y apunta a una base de demanda que se diversifica geográficamente, un factor clave para la estabilidad a largo plazo del ecosistema.
La gran rotación: Bitcoin se enfría, Ethereum y los «altcoins selectos» despegan
El dato más revelador del año es el cambio en la asignación de capital. Bitcoin, si bien sigue siendo el activo con mayor patrimonio bajo gestión, vio cómo las entradas en sus productos de inversión caían un 35% interanual, hasta los 26.900 millones de dólares. Este enfriamiento no se tradujo en una fuga, sino en una reasignación hacia otros activos. Paralelamente, los productos de venta corta sobre Bitcoin (short-Bitcoin), aunque aún nicho, captaron 105 millones, indicando un posicionamiento más táctico y sofisticado.
El gran ganador fue Ethereum (ETH), cuyas entradas se dispararon un 138%, hasta alcanzar los 12.700 millones de dólares, marcando su resurgimiento institucional más decisivo. Pero el auge no se limitó a ETH. XRP y Solana experimentaron crecimientos estratosféricos: las entradas en productos de XRP aumentaron un 500% (3.700 millones), y las de Solana un increíble 1.000% (3.600 millones). En contraste, la categoría genérica de «otros altcoins» vio caer sus entradas un 30%, evidenciando que el capital institucional no apuesta a la ligera, sino que se concentra en proyectos de alta liquidez y con claros casos de uso, considerados infraestructura básica del ecosistema.
Impulso final y protagonistas de la captación
El año cerró con un fuerte ímpetu. Solo el último viernes de 2025 entraron 671 millones de dólares, y la semana completa sumó 582 millones netos. En el lado de los proveedores, gigantes tradicionales como iShares (de BlackRock) y Fidelity lideraron la captación semanal, reafirmando el papel central de los grandes gestores de activos en la canalización de la demanda institucional hacia las criptomonedas.
Este marco contrasta con la situación de precios a principios de 2026, donde Bitcoin se mantiene alrededor de los 92.900 dólares y Ethereum por encima de los 3.100 dólares, mostrando una consolidación en niveles elevados tras las fuertes subidas.
Señales de un mercado que madura: selectividad sobre euforia
Los flujos de 2025 pintan el retrato de un mercado que está dejando atrás la fase de especulación generalizada para entrar en una era de discriminación estratégica. Los inversores ya no buscan exposición amplia al riesgo cripto, sino que asignan capital a activos específicos con narrativas sólidas de adopción y claridad regulatoria.
La rotación desde Bitcoin hacia Ethereum y unos pocos altcoins de gran capitalización sugiere que se están construyendo posiciones de largo plazo en lo que se percibe como la «capa de asentamiento» y las «capas de aplicación» clave del futuro digital. La sostenibilidad y diversificación geográfica de estos flujos serán los indicadores más importantes a vigilar en 2026 para confirmar que la adopción institucional ha echado raíces profundas.
Para más información y contexto
- Bitcoin (Wikipedia): https://es.wikipedia.org/wiki/Bitcoin
- Ethereum (Wikipedia): https://es.wikipedia.org/wiki/Ethereum
- Fondo cotizado (ETF): https://es.wikipedia.org/wiki/Fondo_cotizado_en_bolsa
- CoinShares (Sitio oficial): https://www.coinshares.com/
